logoBRUNA-01.png
0
Buscar
  • Bruna

Mujeres que aman demasiado y mitos del amor romántico

By: Alejandra Quintero-Rendón - El Diván Rojo

Psicóloga y Educadora Sexual


Crecimos viendo películas de Disney: La Sirenita, La Bella Durmiente, BlancaNieves, Cenicienta… Con el tiempo, estas princesas se volvieron nuestros modelos aspiracionales; quisimos tener sus vestidos, nos disfrazamos de ellas y soñamos con el príncipe azul: un hombre de ojos claros y guapo que nos salvaría, tal como en los cuentos. Luego fue Candy, una novela infantil romántica que nos hacía sufrir por amor en nuestra infancia y adolescencia.


Ni hablar de las canciones que oíamos en la radio durante los 80´s y 90´s; además de toda la música para planchar que escuchaban y cantaban nuestras madres, música que, al día de hoy, seguimos disfrutando y cantando en las fiestas de karaoke.


Los modelos de amor que consumimos y aprendimos en los medios de comunicación, más la educación afectiva que recibimos por parte de nuestros colegios y al interior de nuestros hogares; nos incubaron algunos mitos del amor romántico que hoy pagamos con sufrimiento, dependencia o apegos tóxicos.



Imagen tomada de pinterest.


Veamos algunos mitos del amor romántico que hemos interiorizado como verdades:


“Porque te quiero, te aporrio”. Una frase clásica en Colombia que hizo parte de los juegos que justificaban los puños en los hombros de las amigas porque simplemente las queríamos... Además nos permitía “explicar” por qué los novios de nuestras amigas las trataban mal o les eran infieles; entendíamos que era porque en realidad las querían. Esta frase que se instaló en nuestra cultura amorosa, justifica la violencia como “muestra de amor” y la acuñamos con la repetida frase: “el amor duele y mientras más duele es porque más amamos”; un desafortunado aprendizaje que debemos remover de nuestro cuerpo, de nuestra memoria y de nuestra forma de amar. Anexo a esta frase, sale un “principio” de la seducción masculina y machista: “a las mujeres les gusta que las traten mal; trátelas con indiferencia, para que las tenga enamoradas”; consejo de seducción y conquista que aún se dan entre hombres y del cual, dan fe de su efectividad contando cómo les ha funcionado con una y otra mujer.

Cambiemos el “porque te quiero, te aporrio”, por: “porque te quiero, te cuido”, “porque te quiero, te respeto”.


“Necesitamos encontrar la media naranja que nos complemente”. Toda la vida nos desgastamos emocionalmente buscando la media naranja, ese hombre que llenará nuestras vidas, que nos hará sentir como “reinas”, que tendrá todo lo que necesitamos y que llegará antes de que cumplamos 30 años, porque de otro modo, “nos dejará el tren”.

Este mito nos genera mucha angustia, ya que pasamos de relación en relación buscando quien llene nuestros vacíos, y al ver que nadie puede, caemos en la desesperanza de no encontrar a esa media naranja.

Ojalá podamos decir algún día “Yo no soy mitad de nada, yo soy naranja completa” como dice Raquel Riba Rossy en la canción con Marta Gómez.


“El amor verdadero dura toda la vida”. Los ejemplos que tuvimos de esta frase fueron los larguísimos matrimonios de nuestras abuelas, tías o madres. Tener como ejemplo de vida una relación que soportó y aguantó innumerables violencias, nos hacen pensar: “si mi madre/tía/abuela logró aguantar tanto y sacar adelante su hogar, ¿por qué yo no puedo?”.

Una educación afectiva basada en el sacrificio y aguante de las mujeres, a innumerables violencias por parte de sus parejas no es sano. Estas situaciones menoscaban la integridad de las mujeres, disminuyen su autoestima y ponen en riesgo su salud mental y física. El amor dura mientras se mantenga el respeto, la admiración, la amistad y la solidaridad.


“Los celos son muestra de amor”. Los celos nunca serán una muestra de amor; son muestra de inseguridades personales habitualmente con antecedentes en la infancia, que en sus peores casos conducen al feminicidio y a trastornos mentales como la celotipia.

Como cultura hemos normalizado los celos, creemos que son propios de las personas que se aman; lo que desconocemos o no queremos creer, es que los celos no son sanos. Los celos deben eliminarse de nuestro comportamiento amoroso con autoconfianza, autoestima y seguridad personal. En vez de celar a nuestra pareja, cultivemos la confianza, la comunicación asertiva, la sinceridad y el respeto. Si eres es una persona celosa, no dudes buscar ayuda profesional.


Te invito a disfrutar del amor mientras puedas hacerlo sanamente. Ama para que ambos sean felices y crezcan como personas. Huye de cualquier persona tóxica y esfuérzate en fortalecer tu autoestima, seguridad y confianza como mujer.

No es nuestra culpa amar de la manera que la cultura nos enseñó; pero es importante entender que hay otras formas de amar más sanas y la idea es aprenderlas. Amar desde el cuidado, el respeto y la ética.


Si quieres profundizar más sobre este tema y romper con un amor tóxico e insano, te recomiendo el libro “Mujeres que aman demasiado”.

346 vistas
0